Violín para torpes

Tocar el violín lleva años de práctica; tocarlo bien lleva siglos... Pero por algo hay que empezar.

Esto es un violín. Consta de una caja de resonancia, generalmente de forma oval con estrechamientos hacia la mitad. La tapa, llamada tabla armónica, presenta dos orificios en forma de S llamados oídos, eses o efes debido a su forma tradicional. En el interior de la caja se encuentra el alma del violín, que es una pequeña pieza cilíndrica de madera dispuesta perpenticularmente entre la tabla armónica y el fondo. Esta pequeña pieza, aparte de dar solidez estructural al violín, transmite la vibración y los sonidos por el interior del instrumento.

En la parte superior de la caja de resonancia se encuentra el mástil que concluye en el clavijero, donde se encuentran las clavijas en donde se anudan y enrollan las cuerdas.

La pieza de madera negra (hecha de Ébano por su dureza y el sonido armónico que produce) que se pega al mástil se llama tastiera o diapasón. Es donde el violinista pisa las cuerdas para obtener las distintas notas.

Sobre la tabla armónica, entre las efes, se coloca una pieza de madera llamada puente. Esta pieza es la clave del violín, ya que además de levantar las cuerdas transmite la vibración de estas a la madera del violín, haciendo que el aire de su interior se mueva produciendo el sonido.

Por último, en un "botón" que se encuentra en la parte inferior se ajusta el cordal, en donde se retienen los otros extremos de las cuatro cuerdas del violín y la mentonera, que es donde el violinista acomoda la barbilla al tocar.

Las cuerdas, bien afinadas y de izquierda a derecha corresponden a las notas sol, re, la y mi.


Además de la agilidad dactilar del violinista hace falta un arco con que frotar las cuerdas para sacar el sonido. Tradicionalmente se hacen de madera de Pernambuco, y no es más que una vara estrecha flexible pero resistente en donde se coloca una cinta hecha de crín de caballo. En el extremo inferior se coloca un tornillo que permite aumentar o disminuir la tensión de la cinta de crín. Por sí solo y por mucho que se froten las cuerdas no se conseguirá sacar ningún ruido hasta que no se embadurne la crín con una resina especial para arcos.

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Bien, ahora que ya sabemos lo que es un violín, vamos a ver si conseguimos que suene. Lo primero que hay que aprender es a coger el violín.


Hay que apoyarse el violín en el hombro en una postura cómoda y natural utilizando una hombrera especial para violines, con los hombros relajados y sin tensión. El hombro, codo y muñeca deberían formar una superficie plana, sin levantar el hombro ni contraer ninguna parte del brazo.

Colocamos el arco sobre las cuerdas centrado entre el puente y el diapasón inclinado ligeramente hacia afuera y lo movemos siempre de forma paralela al puente.
Sujetar correctamente el arco puede resultar bastante complicado  de primeras, pero con constancia no tardarás en acostumbrarte.

La muñeca de la mano con la que pisamos las cuerdas nunca debe flexionarse hacia adentro, ha de estar siempre mirando hacia afuera.

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Una vez tengamos dominados los pasos anteriores hay que aprender dónde pulsar las cuerdas para obtener unas notas afinadas.

Como he mencionado anteriormente, las cuerdas frotadas al aire (sin pulsar) estando bien afinadas corresponden a sol, re, la y mi. Según donde se pise cada cuerda, se subirá de nota en la escala musical.
El gráfico de la derecha representa el diapasón. La parte superior en negro corresponde a las cuerdas al aire, continuando con los sostenidos pulsando las cuerdas en su parte superior, al borde del clavijero, y continuamos con el resto bajando los dedos las distancias correspondientes.

Esta parte es bastante difícil y requiere mucho tiempo de práctica para aprender las distancias.

Existen ayudas para aprender, como pegatinas que se ponen en el diapasón y te marcan las posiciones de los dedos, pero eso es trampa.


Y así es básicamente cómo se hace sonar un violín. Pero la teoría es solo el primer paso, la práctica y la constancia es lo ÚNICO que se puede hacer para aprender a tocar el que es, a mi juicio, uno de los instrumentos musicales más bonitos del mundo.


5 comentarios:

  1. Ademas de ser muy sencilla y util la explicacion, la calidez puesta en ella, resulta muy gratificante. Gracias.

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  2. genial, exelente calidad de información pero no resolvió mi problema del porque no se mantienen afinadas las cuerdas

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    1. Bueno, estimado anónimo, eso se debe a la vibración, digitación y la tensión de las cuerdas. Por muy duras y firmes que estén las clavijas, las cuerdas tiran de ellas y con el tiempo siempre se mueven y hace que el violín se desafine. Un truco que se suele usar para que las clavijas se muevan menos es untarlas de tiza en la zona que queda dentro del agujero del clavijero. Aun así se te va a desafinar, pero quizá algo menos.

      Gracias por tu comentario.

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  3. Trampa?
    No tienes idea de por donde te andas.

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    1. Muy constructivo. Tiempo muy bien empleado. Suerte en Twitter ;)

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